El exceso de tecnología afecta al cerebro

Niños y jóvenes dedican más de seis horas al uso de la Internet y de dispositivos tecnológicos, lo que puede ocasionar un déficit de atención y pérdida de memoria.

El uso excesivo de los dispositivos tecnológicos y las redes sociales es un tema que causa preocupación por la importancia que cobran estos aparatos en la vida diaria. El incremento en el uso de las redes sociales, el surgimiento de la Internet de las cosas y los nuevos ‘wearables’ son algunos de los ejemplos más visibles. Pero además de los efectos negativos ya conocidos, el uso de los dispositivos también puede ocasionar daños psicológicos y neurológicos. Así lo demuestra un estudio realizado por la operadora británica Sky Broadband. Los jóvenes son quienes están más expuestos a los efectos, ya que su cerebro se adapta a los cambios constantes.

La investigación también refleja la adicción que se puede llegar a generar por la necesidad de consultar el correo electrónico constantemente o de mantenerse al tanto de lo que sucede en las redes sociales. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas experimenta cambios en la conducta asociados a las adicciones sin sustancias.

Déficit de atención en las clases, hiperactividad y disminución en su capacidad de retención son algunos de los síntomas más evidentes, incluso, se pueden desencadenar problemas de aprendizaje.

Además, al no realizar actividades físicas por pasar más tiempo frente a las pantallas de los dispositivos, no se logra desarrollar la musculatura ni la motricidad fina. Por esto surgen los problemas en el aprendizaje y la falta de interés, sobre todo de las nuevas generaciones hacia otras actividades, como la lectura, y no se desarrolla su función cognitiva.

El estrés y la ansiedad que se experimentan en los partidos de videojuegos se reflejan en enfermedades como la dermatitis e hidradenitis palmar. Antes ­existía esta enfermedad, en la actualidad es más común que los síntomas aparezcan a una edad más temprana, ya que son los niños quienes manipulan estos aparatos.

 

Fuente: Diario El Comercio